domingo, 3 de junio de 2012

Polioptila plumbea

 

Escrito por: Arturo Amaro
Chirito de chaparrales
Polioptila plumbea plumbea

Orden: Passeriformes
Familia: Polioptilidae / Chiritos
Nombre local:

Notas de campo

Este simpático chirito recuerda a los cucaracheros y a las reinitas de la familia Parulidae, sobre todo por su manera de desplazarse entre la vegetación ágilmente siempre en posición de alerta con la colita levantada; se distingue por un diseño estilizado y una cola bien formada más fina en la base, los machos se diferencian por su corona y antifaz negro, ambos sexos miden unos 12.7 centímetros y pesan apenas unos 6.8 gramos, y los juveniles son similares a la hembra.

El chirito es un residente sedentario de las zonas forestadas y agrícolas de casi todo el país, pero y al igual que sucede con muchas otras especies de aves mientras, justo antes y después de un chaparrón, se puede aventurar en áreas urbanizadas, lo que le concedió su nombre Chirito de chaparrales, debido que la gente común lo relacionaba con las lluvias.

En cuanto a las vocalizaciones, es bastante silencioso, emitiendo un llamado generalmente durante la temporada de cría y apareamiento, el cual está constituido por una serie de pitios quejicosos, no muy variados y de tiemble agudo, que desacelera en las últimas cuatro notas; bastante fácil de distinguir, sirviendo de útil ayuda cuando el ave está entre la maleza. Escuchar aquí: http://www.xeno-canto.org/browse.php?query=Polioptila+plumbea+&species_nr= 

Su rango de elevación alcanza los 1200 metros. Es una especie residente, común y ampliamente distribuida a lo largo del país, ausente al sur de Bolívar y Amazonas. Fuera de Venezuela se encuentra desde México hasta Perú y Brasil (Hilty, (2003), p.704).

En Santa Cruz se puede observar en las zonas forestadas y agrícolas, ya sea abiertas o arboladas, húmedas o secas, piedemontes, bordes de bosques, pasturas y en rastrojos enmarañados; muy rara vez se introduce en los jardines y parques.

Por otro lado, este pequeñín suele verse generalmente solitario; o en parejas especialmente durante la temporada de cría (desde mayo a junio), cuando son frecuentes los avistamientos familiares, dos o tres crías y sus padres. También disfruta forrajear con otras especies insectívoras movilizándose a vuelos cortos en todos los niveles de la vegetación, incluso en ocasiones muy cerca del suelo dando brinquitos entre la base de los arbustos y matorrales mientras captura pequeños insectos de follaje, que constituyen su dieta.

Con respecto a su anidada, en mayo del 2012, tuve la suerte de observar en un Cují a orillas del dique del Embalse de Taiguayguay a una hembra incubando sus pequeños tres huevos en un diminuto nido en forma de taza, donde apenas daba cabida a élla y bien apretadita, el nido fue construido con pajilla fina y un poco de barro en su interior, los huevos eran blancuzcos con pequeñas pintas marrones y ocre.

Estatus local: Especie residente, de carácter sedentario o local durante todo el año.

Frecuencia de avistamientos: Frecuente y abundante, observándose en toda la región, especialmente en áreas forestadas.

Esquividad: Conspicuo, fácil de ver a media distancia.

Notas:

Registros en otras localidades:
  1. 560m. Embalse de Tierra Blanca, Guárico. Septiembre 2010; desde diciembre a enero 2011; julio 2011; septiembre 2011; abril 2012.
  2. 150m. Hacienda las Maravillas, Guárico. Enero 2012.
  3. 323m. Camatagua, Aragua. Finales de febrero 2012.
  4. 137m. El Sombrero, Guárico. Finales de marzo 2012.
  5. 55m. San Fernando, Apure. Comienzos de abril 2012.
  6. 56m. Esteros de Camagúan, Guárico. Mediados de abril 2012.
Notas:

Ploceus cucullatus




Escrito por: Arturo Amaro

Tejedor común
Ploceus cucullatus

Orden: Passeriformes
Familia: Ploceidae / Tejedores
Nombre local: Tejedor

Notas de campo

Este invasor bastante nuevo en nuestro país, ya llegó a Santa Cruz, pues si, no fue pequeña la sorpresa cuando en diciembre de 2010 observé un pequeño grupo de 7 individuos en la vegetación arbórea orillera del extremo nororiental del Embalse de Taiguayguay.

Su descubrimiento en el país se reportó en 1999 en la localidad de Mariara cerca del Lago de Valencia en el estado Carabobo, donde se hallaron 30 nidos en un gran árbol frondoso, este registro fue hecho por David Ascanio, y poco después se clasificó un espécimen en la Colección Phelps.

Oriundo del este de África, este exitoso tejedor se reúne en grandes bandadas que habitan pasturas, bosques cálidos y áreas desérticas. Considerado una verdadera plaga para muchos países pobres, debido que su gran población genera pérdidas importantes en los sembradíos de cereales; a tal punto que algunos gobiernos se dieron la tarea de exterminarlos en masa, lo que llevó a su cría en cautividad por parte de conservacionistas, con la intensión de criar para salvar. Poco a poco, la cría del tejedor se hizo legal en dichos países, y se abrió al comercio mundial de aves, tal es el caso del Calafate (Lonchura oryzivora) y la Monjita (Lonchura malacca), por cierto, ambos introducidos en nuestro país.

Entonces, ¿cómo llegó el tejedor a Venezuela desde África?, aunque los datos no son muy precisos se sabe que en Haití la venta de esta especie como ave de jaula es común desde los años 70, y no habiendo rastros más cercanos se considera la posibilidad de que el comercio de esta especie en nuestro país se originara desde esa isla caribeña, y posteriormente se asilverara desde algunos ejemplares escapados, ya que sus primeros registros se produjeron en el centro del país, donde el comercio de aves tiene su mayor auge.

Así pues, esta especie de clima cálido, al ser liberada en terrenos venezolanos encontró un ambiente ideal para desarrollase, que le proporciona de abundante alimento, un clima similar al de su África nativa, en un país donde no existe un control de plagas de este tipo, y el estudio de las aves y sus poblaciones no está verdaderamente profundizado, es decir, el paraíso de las especies furtivas, y por si esto fuera poco, a todo este arsenal de ventajas le añadimos costumbres propias de la especie que le ayudan notablemente en su éxito, como lo es la cría en grandes colonias y el vivir en bandadas cooperativas, en definitiva creo que estamos ante un invasor muy fuerte que ha llegado para quedarse, y que no tardará mucho en lograr grandes poblaciones y probablemente generar no solo perdidas en nuestra agricultura sino que el desplazamiento producto de la competencia por territorio y alimento de nuestras especies nativas, esto sin mencionar las posibles nuevas enfermedades que pudieran estar introduciéndose junto con ellos. Actualmente se registran en Carabobo, Aragua y Vargas.

Volviendo a Santa Cruz, como ya se mencionó desde los primeros registros, las poblaciones han ido incrementando su número de forma considerable en menos de tres años, los grupos pequeños y erráticos de tejedores que se reportaban en 2010 ahora son bandadas de más de 25 individuos y muy comunes en la zona, abundantes no solo en el extremo nororiental del embalse sino en las zonas agrícolas y suburbanas aledañas, siendo muy fácil de ver en las carreteras usualmente reunidos con tortolitas y palomas.

Gregario naturalmente, el tejedor en Santa Cruz vive en bandadas durante todo el año (de entre 7 a 25 individuos) y la temporada de cría se lleva a cabo desde abril a noviembre dentro de la llamada fase oscura, fenómeno que se presenta en nuestro país solo en algunas especies de rapaces, nunca en pájaros, y consiste en que uno o ambos sexos luzcan un plumaje nupcial o reproductivo durante un periodo del año, que en el caso del tejedor es por medio año, durante la temporada de lluvias; por otro lado, en los pájaros suramericanos solo se observa un cambio de plumaje y no en todas las especies, que se produce cuando el juvenil macho alcanza la madurez sexual.

Este plocéido se distingue por su aspecto robusto, mide 14 centímetros y pesa unos 42 gramos. El macho durante la fase oscura presenta una capucha negra, collar rufo, ojos rojos, y líneas negras y pardas sobre la espalda y alas, el resto del cuerpo es amarillo intenso; volviéndose similar a la hembra a lo largo de la fase clara o no reproductiva. La hembra y los juveniles presentan un color amarillo claro con tintes oliváceos, que se oscurece con líneas definidas en la espalda y alas, mientras el vientre es pálido.

Sus nidos son construidos en forma de bola muy bien tejidos, de donde deriva su nombre común, y aunque son polígamos, el macho colabora en el dedicado trabajo de elaboración, la materia prima a usar es la pajilla fina y fresca para que sea flexible, siendo comunes los nidos construidos con material verde, que con el tiempo se van tornando marrón a medida que se seca el material vegetal, son colocados en los extremos de las ramas finas de los árboles, en Taiguayguay (donde se registraron seis árboles con entre 3 y 8 nidos) parecen tener preferencia por las orillas, quizá sea una media de protección. Aunque también pueden anidar en áreas suburbanas, en marzo 2012 se observaron unos nidos en una avenida principal de la urbanización Corocito a unos dos kilómetros del embalse.

Otra conducta curiosa se observó entre febrero y marzo, cuando una pareja de juveniles de Tordo mirlo (Molothrus bonariensis) acompañó la gran bandada de 22 individuos en fase clara, singular situación sería el aprovechamiento por parte de las aves nativas sobre las invasoras, los mirlos son aves que parasitan los nidos de otras especies, es decir, nunca crían sus polluelos, sino que la hembra desova en el nido de otras especies de pájaros, por el hecho de que eran juveniles, se puede presumir que es un caso de parasitismo de nido, mirlos criados por tejedores, únicamente en Venezuela.

Su llamado áspero, estridente y chillón ayuda a su identificación cuando se encuentra entre los pastizales espesos donde es difícil observarlo, siendo bastante sonoro y conspicuo no se considera un ave discreta, sobretodo, si ubicamos el árbol donde anida, podemos alojarnos cerca y presenciar todo el despliegue vocal y corporal que ejerce el macho al patronear su bandada. Escuchar aquí: http://www.xeno-canto.org/browse.php?query=ploceus+cucullatus&species_nr=

Habita las áreas forestadas, agrícolas y urbanas. En Santa Cruz se puede observar en las zonas abiertas, arboladas o parcialmente arboladas, húmedas o secas, piedemontes, bordes de bosques,  pasturas, bosques de  galerías y en la vegetación acuática; también se introduce en parques y jardines.

Se desplaza a todos los niveles y con gran frecuencia por el suelo, también se le observa perchado en los niveles medios y bajos de la vegetación. Muy activo y territorial, puede ser agresivo con otros pájaros cuando consigue alimento, incluso producir ataques en grupos.

En tanto a su dieta, es una especie omnívora y oportunista, incluye semillas, frutas, insectos y hasta pequeños vertebrados que estén a su alcance.

Su rango de elevación alcanza los 455 metros al centro norte del estado Aragua, donde se adapta muy bien, lo que indica comodidad en los ambientes calurosos. En cuanto a su distribución, es una especie introducida accidentalmente, de estatus residente, y por los momentos bastante local y restringida a pequeños predios a lo largo del centro del país. (Hilty, (2003), p.833).

Estatus local: Especie introducida accidentalmente, de estatus residente, de carácter sedentario o local durante todo el año.

Frecuencia de avistamientos: Frecuente y abundante, observándose en áreas puntuales de la región. Abundante especialmente en la zona boscosa nororiental del embalse de Taiguayguay.

Esquividad: Conspicuo, fácil de ver a media distancia.

Notas:

Registros en otras localidades:

Notas:

lunes, 7 de mayo de 2012

Pitangus sulphuratus



Escrito por: Arturo Amaro
Cristofué
Pitangus sulphuratus rufipennis

Orden: Passeriformes
Familia: Tyrannidae / Atrapamoscas
Nombre local: Cristofué

Notas de campo

Hablar de las aves de Santa Cruz sin mencionar al Cristofué es como hablar de Mérida sin mencionar el Páramo; éste bien distribuido atrapamoscas es muy abundante y frecuente en nuestro pueblo y prácticamente convive entre la gente hasta el punto que todo el mundo lo conoce. Su llamado áspero, gritón y a gran volumen le da su nombre común; dato curioso es, a diferencia de la mayoría de las especies que sufren variaciones vocales en distintas localidades, el Cristofué conserva su voz en todo el continente americano, y en todas partes su nombre está relacionado con su voz. Escuchar aquí:http://www.xeno-canto.org/browse.php?query=Pitangus+sulphuratus+&species_nr=
Siendo solitario, el Cristofué se ve en parejas solo durante la época de reproducción, que se presenta desde marzo a mayo. Durante ese tiempo se puede ver trasladando pajilla para construir sus nidos en forma de bola, que son situados en árboles y arbusto tanto en el bosque como en áreas urbanas, donde los lugares preferenciales son los postes de electricidad y las palmas, también se observan en árboles a orillas del agua, e incluso pueden ocupar nidos de guitíos, haciéndoles reparaciones con materia vegetal fina, que se diferencian fácilmente de los palitos usados por los antiguos dueños. Ambos padres lo construyen y alimentan la prole, defendiéndolas agresivamente contra rapaces.
Su patrón de colores es muy similar al de otros atrapamoscas, para su identificación debemos centrarnos en su pico más bien grande y su llamado tan característico. De aspecto robusto, mide 22 centímetros y pesa unos 63 gramos; ambos sexos son similares y los juveniles no presentan distinciones.
Habita las áreas forestadas, agrícolas y urbanas. En Santa Cruz se puede observar en las zonas abiertas, arboladas o parcialmente arboladas, húmedas o secas, piedemontes, bordes de bosques,  pasturas, matorrales enmarañados, arbustos, áreas xerofíticas, rastrojos, bosques de  galerías y en ambientes acuáticos; también se introduce en parques y jardines.
Se desplaza a todos los niveles de la vegetación y con gran frecuencia por el suelo, también se le observa perchado en los niveles medios y bajos de la vegetación y en el tendido eléctrico. Muy activo y territorial, puede ser agresivo con otros pájaros cuando consigue alimento.
En tanto a su dieta, es una especie insectívora que pasa gran parte del tiempo capturando hábilmente sus presas en vuelo, volviendo a una percha para degustarla; se complementa con frutas, bayas y pequeños vertebrados. Además puede robar el alimento del plato de animales domésticos en los patios, tales como alimento para perros y gatos. En Taiguayguay se pueden observar pescando pequeños peces en las orillas.
Su rango de elevación alcanza los 1600 metros al norte del Orinoco, y los 500 al sur del rio. En cuanto a su distribución, es una especie residente, común y ampliamente distribuida a lo largo del país, ausentándose en el extremo árido noroccidental y al sur de Bolívar y Amazonas. (Hilty, (2003), p.627).

Estatus local: Especie residente, de carácter sedentario o local durante todo el año.

Frecuencia de avistamientos: Frecuente y abundante, observándose por toda la región. Abundante especialmente en las áreas urbanas.

Esquividad: Conspicuo, fácil de ver a corta distancia.

Notas:

Registros en otras localidades:
  1. 560m. Embalse de Tierra Blanca, Guárico. Septiembre 2010; diciembre-enero 2011; julio 2011; septiembre 2011; marzo 2012; abril 2012.
  2. 1700m. Colonia Tovar, Aragua. Agosto 2010.
  3. 515m. Rancho Grande, Aragua. Marzo 2011; marzo 2012.
  4. 0m. Playa Quizandal, Puerto Cabello, Carabobo. Marzo 2011.
  5. 450m. Maracay, Aragua. Durante todo el año.
  6. 100m. Haciendas Las Maravillas, Guárico. Enero 2012.
  7. 460m. Cagua, Aragua. Durante todo el año.
  8. 380m. Guacára, Carabobo. Diciembre-enero 2012.
  9. 0m. Ciudad Ojeda, Zulia. Enero 2012.
  10. 0m. Costa Oriental del Lago de Maracaibo, Zulia. Enero 2012.
  11. 0m. Caja Seca, Zulia. Febrero 2012.
  12. 268-323m. Camatagua, Aragua. Finales de febrero 2012.
  13. 137m. El Sombrero, Guárico. Finales de marzo 2012.
  14. 56m. San Fernando, Apure. Comienzos de abril 2012.
  15. 55m. Esteros de Camagúan, Guárico. Mediados de abril 2012.
Notas: En (9. y 10.) fuera de su rango de distribución.

martes, 1 de mayo de 2012

Phimosus infuscatus

 

Escrito por: Arturo Amaro
Tara / Zamurita
Phimosus infuscatus berlepschi

Orden: Ciconiiformes
Familia: Threskiornithidae / Ibis y corocoros
Nombre local: Garza negra

Notas de campo

Si recorremos los potreros y las zonas agrícolas de Santa Cruz, seguramente podremos observar pequeños grupos de estas ibis, ya sea caminando sobre charcas y terrenos inundados o simplemente posadas en los empalizados. Además de la Garza real (Ardea alba) y la Garcita reznera (Bubulcus ibis) la Tara es la más común y fácil de ver entre las Ciconiiformes, asimismo, es el más frecuente entre los corocoros en esta región; donde tiene preferencia por las áreas forestadas y agrícolas, aunque es posible observarla en las suburbanas.
Se puede ver en las zonas abiertas de pastizales, húmedas o secas, pantanos, charcas, terrenos inundados y con especial abundancia en el Embalse de Taiguayguay, donde transita entre la bora, los lirios de agua y la pira orillera y flotante; ocasionalmente se introduce en los jardines y parques.
De naturaleza gregaria y sociable, vive en grupos muy conspicuos (más de 20 individuos; más de 100 en Taiguayguay), caminando a orillas del agua, entre pasturas y sobre la vegetación acuática, también es probable verla posada en algún árbol orillero y en el tendido eléctrico; o sobrevolando la región a media y baja altura (con el cuello estirado y ocasionalmente haciendo formaciones en V), especialmente a tempranas horas del día cuando se dispone a buscar su alimento y al atardecer cuando regresa a su dormidero.
Con respecto a su dieta, busca su alimento en ambientes acuáticos poco profundos, y está constituido por pequeños peces, anfibios, insectos, moluscos y algunas sustancias vegetales que obtiene del follaje, generalmente disfrutando de la compañía de otras aves zancudas.
Sus nidos son plataformas construidos a base de palitos y ramitas, colocados en árboles y arbustos conjuntamente con otras especies, usualmente a orillas del agua, dichas plataformas son inestables y cuando las colonias logran grandes congregaciones se le denominan garceros. Nidifica en abril.
En cuando a su voz, podemos decir que si nos estacionamos a verlas de seguro pensaríamos que son mudas, emitiendo una especie de graznido agudo y ronco a bajo volumen en contadas oportunidades, como cuando se aproxima una nueva bandada a las charcas o cuando se siente amenazada, el resto del tiempo reina el silencio. Escuchar aquí: http://www.xeno-canto.org/browse.php?query=Phimosus+infuscatus+&species_nr=
De apariencia compacta este corocoro mide entre 48-51 centímetros y pesa unos 575 gramos, no hay distinciones entre sexos y los juveniles son amarronados.
Su rango de elevación alcanza los 500 metros (a sido vista a 3600). Es una especie residente, común y ampliamente distribuida a lo largo de la zona centro y suroccidente del país, ausente en la región árida noroccidental y nororiental, habitando al sur del Orinoco solo al noroccidente de Bolívar y Amazonas. Fuera de Venezuela se encuentra desde Colombia hasta Argentina y Paraguay (Hilty, (2003), p.217).

Estatus local: Especie residente, de carácter sedentario o local durante todo el año.

Frecuencia de avistamientos: Frecuente y abundante, observándose en toda la región (especialmente en áreas agrícolas).

Esquividad: Conspicua, fácil de ver a media distancia.

Notas:

Registros en otras localidades:
  1. 560m. Embalse de Tierra Blanca, Guárico. Diciembre 2010-febrero 2011; comienzos de marzo 2012; abril 2012.
  2. 100m. Haciendas las Maravillas, Guárico. Enero 2012.
  3. 137. El Sombrero, Guárico. Finales de marzo 2012.
  4. 56m. San Fernando, Apure. Comienzos de abril 2012.
  5. 55m. Esteros de Camagúan. Guárico. Mediados de abril 2012.
Notas: en (1.) muy escasa.

lunes, 30 de abril de 2012

Phacellodomus inornatus


 

Escrito por: Arturo Amaro
Güaití
Phacellodomus inornatus inornatus

Orden: Passeriformes
Familia: Furnariidae / Güitíos y raspa hojas
Nombre local:

Notas de campo

Si nos adentramos en el mundo de la avifauna venezolana y elegimos los bosques secos y sabanas seguramente nos toparemos con este singular pajarito, muy sonoro y conspicuo nos hará fácil la tarea de ubicarlo y poder incluso detallar su inmenso nido.
Como bien se dijo antes, el Güaití es muy sonoro, su llamado quejumbroso y agudo es muy fácil de reconocer, además suele elegir una percha descubierta desde donde es posible ver como levanta la cabeza y literalmente vibra al son de su acelerada y llorona canción. Escuchar aquí: http://www.xeno-canto.org/browse.php?query=Phacellodomus+rufifrons+&species_nr=
Si nos fijamos en la dirección de xeno canto podremos notar que el epíteto del nombre científico es otro, pues esto se debe a que en un pasado no muy lejano nuestro inornatus, endémico de Venezuela y Colombia, se consideraba una subespecie de el sureño rufifrons, entonces, este recién elevado a especie aun aparece en mucha bibliografía con su viejo nombre.
En otro tema, a nuestro protagonista le gusta vivir en áreas forestadas, agrícolas y ocasionalmente suburbanas. En Santa Cruz se puede observar en las zonas abiertas, arboladas, generalmente secas, piedemontes arbolados, bordes de bosques, matorrales enmarañados y bosques secos, usualmente cerca del agua.
De naturaleza desvergonzada anda en parejas o en pequeños grupos familiares (3-5 individuos), se desplaza a todos los niveles de la vegetación y por el suelo, se posa en el tendido eléctrico e incluso puede anidar en los postes. Es muy local y permanece en los mismos predios durante todo el año mientras consiga todos los recursos necesarios para vivir.
Con respecto a su dieta, es un insectívoro por excelencia y captura sus presas en el follaje arbóreo y en el suelo, y se complementa con algunas bayas y frutas.
Sus nidos son uno de sus mayores atractivos, ya que son inmensos, colocados en el culmen de una rama de un árbol, construidos a base de palitos sobre puestos, éste pueden ser usados durante varios años y los abandonados aprovechados por otras especies. Nidifica entre febrero y abril.
Con respecto a su aspecto podemos decir que es un pajarito simple de tamaño mediano, mide 15 centímetros y pesa unos 24 gramos, y ambos sexos son similares y los juveniles no presentan distinciones.
Su rango de elevación alcanza los 950 metros. Es una especie residente, común y ampliamente distribuida a lo largo de todo el territorio al norte de Orinoco, exceptuando los estados Zulia, Falcón, Lara, Trujillo, Mérida y Táchira. Fuera de Venezuela se encuentra solo a norte de Colombia (Hilty, (2003), p.487).

Estatus local: Especie residente, de carácter sedentario o local durante todo el año.

Frecuencia de avistamientos: Frecuente y abundante, observándose en toda la región (especialmente en áreas agrícolas).

Esquividad: Conspicuo, fácil de ver a media distancia.

Notas:

Registros en otras localidades:

  1. 515m. Rancho Grande, Aragua. Diciembre 2011; marzo 2012 (inornatus).
  2. 560m. Embalse de Terra Blanca, Guárico. Septiembre-diciembre 2010; enero 2011; julio 2011; marzo 2012; abril 2012 (inornatus).
  3. 100m. Hacienda las Maravillas, Guárico. Enero 2012 (castilloi).
  4. 323m. Camatagua, Aragua. Finales de febrero 2012 (castilloi).
  5. 137. El Sombrero, Guárico. Finales de marzo 2012 (castilloi).
  6. 56m. San Fernando, Apure. Comienzos de abril 2012 (castilloi).
  7. 7.   55m. Esteros de Camagúan. Guárico. Mediados de abril 2012 (castilloi).
Notas: